22 de abril en nicaragua

22 de abril: las vendas ya no tenían sentido

El 22 de abril me levanté tarde, había pasado toda la noche y parte de la madrugada por la UPOLI. Para ese día se había corrido la voz desde el día anterior que habría una marcha hacia la UPOLI, marcha que al fin no se dio y más bien se realizó el día siguiente, el 23 de abril. Cuando me levanté las redes ya estaban encendidas, corrían las imágenes de los saqueos y todo mundo se comenzó a preocupar de que los ladrones entrasen a nuestras casas.

Todas esas imágenes eran raras. La policía, super eficiente para reprimir las protestas con brutalidad, no se presentó a los mercados, supermercados y centros comerciales a proteger los locales. Los saqueadores actuaban con total impunidad. Ahí no más comenzaron a salir también las informaciones de quiénes eran esas personas que robaban ropa, comida y electrodomésticos. ¡Eran sandinistas! Gente de los CPC e incluso gente que trabajaba en el gobierno. Claramente los había mandado la dictadura a causar el caos y echarnos la culpa a nosotros, el pueblo que estaba en las calles protestando contra su tiranía.

En mi barrio vimos como varios de esos sin vergüenzas llegaban en taxis con todo lo robado. ¡Habían arrasados con los televisores pantalla plana! En las calles del barrio todos los mirábamos con desprecio y algunos hasta les gritaban: “¡No sean degenerados!”. Nuestros padres y los adultos en general nos habían dicho que el sandinismo era así, que no habíamos visto nada. Yo y mis amigos a veces pensábamos que exageraban, lo cuál es normal, apenas estaba en quinto año de secundaria en ese momento. Luego nos quedó claro que nos enfrentábamos a una dictadura brutal y que lo que decían los adultos era cierto, el sandinismo estaba dispuesto a matar, torturar, encarcelar y exiliar al pueblo para quedarse en el poder y seguir robando los recursos del Estado y enriqueciéndose con la corrupción. ¡Cuánta razón tenían nuestros padres!

Más tarde los dictadores volvieron a salir en televisión. Esta vez con unos empresarios chinos y un gringo que hizo el ridículo. No entendían que el problema no era económico, ya ni siquiera político, se trataba de un problema profundamente moral, de un pueblo que luchaba por su vida, su dignidad, y una dictadura que nos reprimía brutalmente por su codicia, su intolerancia, su perversión, en fin, una dictadura totalmente abyecta. Cuando escuchábamos al dictador Ortega y lo que replicaban sus seguidores nos convencíamos más que esto iba para largo, que apenas estábamos en el inicio de una crisis que iba a ser larga como al final demostró serlo.

Abril nos quitó la venda, los que como yo la cargábamos por ignorancia al no conocer nuestra historia y lo que pasaba diariamente antes de esos días, y la de quienes complacientemente decidieron no ver nada hasta que las cosas les estallaron en la cara. Abril me enseñó que la dictadura Ortega y Murillo y el sandinismo son proyectos históricos de dominación autoritaria. Podrán llamarle orteguismo, chayismo o lo que sea, pero la verdad es que el sandinismo cuando ha estado en el poder no ha sido más que una dictadura y cuando estuvieron en la oposición no promovieron la democracia.

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