Larry Montes Astorga y su empeño en la defensa de los derechos humanos

Este joven asegura que el asedio a las ONGs que trabajan en la defensa de los derechos humanos, inició antes de 2018. 

Autor: Redacción central / AUN Nicaragua 

Estudiante de licenciatura en Derecho, apasionado por la lectura, la naturaleza y promotor de los derechos humanos; esto resume un poco la vida de Larry Montes Astorga, originario de Juigalpa, Chontales. 

Hace unos años no le interesaban los temas políticos, pero su trabajo desde una organización defensora de derechos humanos y el contexto de crisis sociopolítica que vive el país, lo motivó a involucrarse de forma más directa. Actualmente forma parte de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN) y de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD).

“Cuando ingresé en estos espacios, fue a través de una organización (Cenidh). Por eso no quería involucrarme mucho en la política, solo centrarme en la parte de los derechos humanos, pero, después de ver todo lo que estaba sucediendo en Nicaragua decidí involucrarme y no dejar que alguien hiciera las cosas por mí, sino aportar a ese cambio colectivo que soñamos como sociedad”, detalla el joven de 22 años. 

Según Larry, uno de los mayores daños a los derechos humanos en Nicaragua está en las libertades. Asegura que el asedio policial hacia las organizaciones que trabajan en esta materia, viene desde hace muchos años y en 2018 solo se aumentó la persecución. 

“Parte de la democracia es que podás organizarte de forma libre, que podás trabajar por tu país desde el espacio que vos considerés correcto. Los opositores a este régimen tenemos que andar realizando actividades a escondidas, hacer las cosas de manera clandestina, y esto no debería de ser así”, lamenta el estudiante. 

El “guion” y la política criolla 

Larry considera que la historia política de Nicaragua está marcada por un “guion”, donde solo van cambiando los actores. 

Los que han tomado el protagonismo en la política criolla son los mismos rostros desde hace varios años, cerrando de esta forma el espacio a la juventud, ideas frescas y escenarios sociales distintos, plantea Larry. 

Los políticos de antaño tienen experiencia en varias temáticas, “no está mal que estas personas estén acompañando el proceso hacia un cambio, pero no como actores titulares”, explica este joven.

“La única manera de que pueda cambiar esta situación es apostando a la educación de las nuevas generaciones, promoviendo democracia, el respeto de los derechos humanos, al medio ambiente. Será muy difícil pero el cambio debe iniciar, para evitar ese círculo repetitivo de la historia”, manifiesta el universitario. 

Las nuevas generaciones y en especial los estudiantes, tienen el deseo de aportar en la construcción de una mejor sociedad, pero estos se enfrentan a muchas realidades que los limita a opinar, proponer u organizarse. 

Una de estas limitantes es el control que tiene el FSLN en las universidades públicas, y como los recintos académicos han pasado de ser centros de pensamientos a promotores de una educación politizada, lamenta Larry. 

“Es triste ver como un partido político controla las universidades públicas, entonces qué pasa, cuando vos decidís organizarte te cancelan matrícula, los que estaban en 4to o 5to año les eliminan su registro académico, entre otras acciones que toman las autoridades. Los jóvenes nos topamos con muchas realidades que nos limita día a día”, finaliza. 

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