La Prensa entrevista a Dolly Mora sobre panorama político

*Esta entrevista fue publicada en la edición impresa el día domingo 10 de enero por Julián Navarrete. Fotografía de Óscar Navarrete.

Dolly Mora es una de las pocas jóvenes que son visibles en los grupos de oposición en Nicaragua. Pertenece a la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), un grupo de universitarios que se formó durante la rebelión de abril de 2018 y que luego pasó a ser parte de la Alianza Cívica en el Diálogo Nacional con Daniel Ortega.

Desde adolescente formó parte de movimientos feministas. Con este colectivo llegó a las marchas en contra del incendio en la Reserva Indio Maíz en abril de 2018 y unos días después a la protesta en Camino de Oriente. Desde entonces su vida ha cambiado y no ha regresado a su casa. En una ocasión que fue identificada en un piquete, su madre y hermanas fueron interrogadas en una estación de Policía.

En esta entrevista, Mora habla sobre la controversial campaña que su movimiento inició en redes sociales para incentivar la participación electoral. “Es una campaña de comunicación, no es una campaña electoral”, dice Mora, quien aclara que para esto tendría que haber condiciones mínimas de transparencia. También responde sobre la credibilidad de la Alianza, que se ha visto diezmada por varias dimisiones en los últimos meses.

¿Qué le dice su familia sobre ser opositora?

La vez que llevaron a mi mamá para interrogarla en la estación de Policía, la sentí con mucho miedo. Ella nunca había ido a una estación y ese día la llevaron en una patrulla. Mis hermanas, como han sido activistas, eran mucho más fuertes, más duras. Pero, en general, mi familia vive con miedo en la medida de que le llegue una mala noticia: caí presa o me pasó algo.

En la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN) ha habido varias dimisiones de los miembros fundadores. ¿Por qué sigue en el movimiento?

Porque hemos construido un objetivo: salir de la dictadura. Hay tres estandartes en los que nos comprometimos con todo: libertad, justicia y democracia. Y en este año, en particular, estamos comprometidos con la democracia: regresar la democracia al país o un proceso de transición a la democracia. Por eso estamos hablando abiertamente de un proceso electoral y nuestra estrategia y posición pública es que hay que conseguir las reformas electorales y la liberación de los presos políticos, crear condiciones de alternativas a la ciudadanía.

Pero también la Alianza Cívica, la organización a la que pertenece AUN, ha tenido varias dimisiones: académicos, feministas y religiosos. ¿Por qué siguen los jóvenes en la Alianza?

La Alianza ha tenido muchas reconfiguraciones internas, como muchos movimientos. Nosotros también fundamos la Unión Nacional Azul y Blanco (UNAB), fuimos de los que trabajamos mucho para su conformación. Y cuando se dan las definiciones en diciembre de 2019, teníamos que decidir dónde ir, y nosotros nos quedamos en la Alianza. Uno, porque fue el espacio que fundamos primero, y segundo, porque hay una representatividad de sectores concretos. Creemos en la Alianza, aunque hay algunos rostros que se han ido, como el doctor Carlos Tünnermann, que es una persona muy respetada en este país, pero también ahora hay otros sectores, como el sector territorial que está dentro del proceso.

¿Las salidas del doctor Tünnermann o la del padre José Idiáquez, por ejemplo, debilitaron a la Alianza?

Si me preguntás a mí de forma personal, creo que no. Siendo muy honesta, yo respeto mucho al doctor Tünnermann y al padre Idiáquez y a todos los que se han ido. Pero a mí, como joven, me dejó un sinsabor la salida de ellos. Ellos salen porque en una votación de todo el pleno de la Alianza se decide salir de la Coalición Nacional. Fue una decisión mayoritaria. Entonces yo dije: como no quedó lo que ellos querían, se fueron. Me golpeó un poco, porque otras veces los jóvenes proponíamos cosas y no quedaban, y no por eso dejamos la Alianza. Y eso que nosotros mostramos un descontento claro con respecto a algunos asuntos.

Lo que se percibió fue que ellos se fueron porque miraron que no había voluntad de lograr la unidad real…

Pero eso no es verdad… Yo fui a todas las conversaciones para empujar la Coalición Nacional, incluyendo hablar con los partidos políticos. En ese momento creíamos en la Coalición, sabemos la necesidad de una unidad de todas fuerzas de oposición.

¿Por qué cambiaron?

Cuando empezás a ver las posturas de algunos partidos políticos y de mucha gente de grupos de oposición, te decepcionás. Yo estaba en la mesa cuando se empezó a diseñar la arquitectura de la Coalición y fuimos nosotros los que empezamos a hablar de que nos parecía cerrada, que no era incluyente, y todos se molestaban por eso. Nosotros hicimos la conferencia pública para que nos dieran un espacio independiente a los jóvenes.

¿No cree que este tipo de problemas lo van a tener ahora que quieren hacer una alianza electoral con los partidos políticos?

Creo que va a ser distinto. Porque no es lo mismo una alianza política que una alianza electoral. Y ahí, aunque no nos guste, los partidos políticos tienen las de ganar. Porque tienen las casillas, porque están reconocidos legalmente. Ahora, aunque hay varios partidos, hay al menos tres que parecieran estar en el espectro de la oposición. Uno es el PLC (Partido Liberal Constitucionalista), que ahorita no veo que haya manera de ir con ellos. El otro es el Partido Restauración Democrática (PRD), que parece que será el partido de la Coalición. Y el partido Ciudadanos por la Libertad (CXL), que es la otra opción, con la que nosotros hemos tenido acercamientos como Alianza Cívica y como jóvenes.

Si los partidos políticos tienen las de ganar, ¿cómo van a confiar ustedes en una alianza electoral?

Ahí tienen que verse la voluntad de los partidos políticos. A mí en ese sentido CxL me genera esa confianza. Nos han dicho un montón de cosas de que estamos amarrados con ellos desde hace rato, y un montón de cosas malas de doña Kitty Monterrey, presidenta del partido. Pero yo he hablado con ella y ha sido muy concreta y directa en nombrar las cosas. Y los otros partidos políticos no lo hacen. Ella ha dicho desde un inicio que hay que ir a un proceso electoral, que hay que apostar hacia eso. Y yo también creo que hay que apostar por eso. Entonces yo creo que ahí sí puede haber una alianza. Claro, eso no lo voy a decidir yo.

¿Por qué no quieren decir de una vez por todas cuáles serán las alianzas electorales?

Porque hay miedo, porque hay mucho descontento y desconfianza de la ciudadanía. Y eso es normal, porque esto no ha sido fácil. La gente tiene mucha decepción de la clase política, incluida la oposición, incluidos nosotros. Yo leo con mucha atención lo que la gente nombra en las redes. Pero también devuelvo las preguntas, porque a veces es fácil opinar desde las redes. Y las redes no son toda Nicaragua. Nosotros vamos a los departamentos y ahí al interior del país hay una realidad absolutamente diferente: la gente está diciendo cuál es la casilla, quién es el candidato. La gente en los departamentos tiene una experiencia muy diferente a la de Managua.

¿Ese descontento que se expresa en redes no cree que hay que tomarlo en cuenta?

Claro, pero hay que redirigirlo. ¿Vamos a pasar quejándonos todo el tiempo en las redes? ¿Cuáles son las propuestas de la gente de las redes: no ir a elecciones? ¿Cómo van a sacar a Ortega? Hay quienes dicen que con un gobierno de transición, ¿pero eso es viable? Yo tal vez soy muy pragmática, pero hay que encontrar una solución que nos permita alcanzar cosas reales y tangibles.

De ahí es que ustedes apuestan por la vía electoral…

Bueno, esto no es una campaña electoral. Esto fue una campaña de comunicación que promueve la participación electoral y política. Evidentemente la decisión final la tendremos en el primer trimestre de este año.

Que ya es muy tarde teniendo en cuenta que las elecciones se realizarán en noviembre…

Exactamente. Pero hay cosas que no las decidimos los jóvenes totalmente. Claro, nosotros arrancamos el año diciendo: “vamos a elecciones”, “vamos a ganar”, “vamos a derrotar al sandinismo”. ¿Sabés por qué lo hicimos? Porque Ortega tiene a su gente activada por todas partes de que ya están ganando las elecciones. Y nadie de la oposición estaba haciendo nada ni diciendo nada. Entonces nosotros contestamos que vamos a ganar.

Ustedes dicen que van a elecciones con reformas electorales, pero ya han pasado más de dos años y no se ha logrado. ¿Qué los hace pensar que se lograrán?

Yo creo que, aunque Ortega quiera hacer un fraude, tiene que hacer parecer que es un proceso mínimamente legítimo. Por eso ahí es el reto de la organización. Una cosa es que intente hacer el fraude y otra es que se lo permitamos. Y ahí tiene que ver ese regreso a la calle, que está contemplado, o al menos unos grupos lo hemos hablado.

¿Cómo ir a un proceso electoral en donde ustedes están inhibidos por las recientes leyes aprobadas por la Asamblea Nacional?

No importa. Nosotros no andamos aquí por candidaturas, por eso he dicho que no promovemos las personas, sino que promovemos el proceso.

Pero si quieren hacer un cambio político tienen que aspirar a ocupar un cargo público…

Claro, y nosotros lo hemos dicho: vamos a estar en todos los niveles: promoción del voto, empujar las reformas electorales y presionar para obtenerlas, y por supuesto, que los jóvenes tienen que estar en algunas candidaturas. Pero no tengo los nombres. Porque tal vez no sea Lesther Alemán o Max Jerez, o yo, pero pueden ser otros. Yo sé que cuesta transmitir esta energía o entusiasmo por las elecciones. Aunque yo creo que en los jóvenes es más fácil, porque ellos no han votado y lo quieren hacer.

¿Por qué no utilizar esa misma energía de los jóvenes para presionar al régimen, en lugar de ir a las elecciones?

Ya hemos hecho otras medidas. Hemos estado en la calle todo el tiempo.

Ya ha pasado bastante tiempo que no se ve a los jóvenes en la calle…

El último piquete fue en contra de la Ley Mordaza (octubre de 2020). Pero también lo hemos dicho en estos días: los jóvenes vamos a regresar a las calles de manera organizada. Nosotros tenemos patrullas a veces fuera de nuestras casas, pero no nos hemos inmovilizado por eso. Porque hay estrategias para escapar de la Policía.

¿No creen que al impulsar las elecciones se pueda legitimar a Daniel Ortega?

Se tienen que ver las condiciones. Son dos cosas distintas: que haya condiciones y proceso, y lo otro es que haya una alternativa que le regrese la esperanza a la gente, de que si hay condiciones y si vamos al proceso, esta es la alternativa por la que pueden votar.

Si actualmente no existen condiciones para ir a las elecciones, ¿por qué no decirlo desde ya para desconocer el proceso?

Es que no puedo tener una actitud de derrota. Ya habrá algún momento que definamos si vamos o no, en este momento es una campaña cívica de participación política, de hablar del proceso, porque nadie lo está haciendo. Sabemos que no hay condiciones en este momento, pero tenemos que empujarlas.

¿De qué manera están presionando para conseguir las reformas?

Tenemos que regresar a las calles, todos.

Mucha gente dice que ustedes, los jóvenes de AUN, ya perdieron el espíritu rebelde de abril de 2018, cuando pedían que Ortega dimitiera, mientras que ahora quieren ir a elecciones con él…

Sí, pero también nosotros hemos ido creciendo en todo este tiempo. Ahora somos parte de esa dinámica política que también habla con los partidos y organizaciones de sociedad civil. Ahora somos una propuesta más dentro de ese mar político de la oposición. Nada más que somos una opción desde los jóvenes, por los jóvenes y para las jóvenes. Y tal vez más adelante nos podamos convertir en una propuesta más nacional como un partido político. Somos el único grupo emergente que está diciendo con transparencia y con fuerza qué queremos asumir. ¿Qué cambios habrá con los mismos de siempre?

Ahora pareciera que tienen el mismo discurso de los políticos tradicionales…

No, no. Nosotros estamos promoviendo y trabajando con jóvenes, desafiando a la dictadura. Aquí no estamos en nuestras casas encerrados, esperando que las cosas se acomoden.

Con todas las dimisiones en la Alianza, ¿se han quedado solo los estudiantes con los empresarios en esta organización?

No, ya lo hemos dicho. Esa narrativa está instalada, eso no es verdad. La Alianza está conformada por el sector privado y los estudiantes, pero también está el sector académico, la Costa Caribe, el sector laboral con los médicos y los sectores territoriales.

Pero los grupos más fuertes son los empresarios y los estudiantes…

Sí, pero no son los determinantes. Ahí se tienen que conseguir y negociar los votos con todos los sectores para que se apruebe algo. Es asunto de diálogo y negociación interna.

El sector privado es un poder bastante fuerte en este país…

Pero no en la Alianza. En la Alianza el sector privado es uno más. Son importantes, como todos los sectores.

Se habla de que los estudiantes fueron absorbidos por los empresarios. ¿Es verdad?

Yo les digo que no. En la Alianza todos tenemos las mismas condiciones, el mismo nivel.

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